Opinión

Todo sobre los antihistamínicos

Congestión, secreción nasal, estornudos, hinchazón de las vías nasales, erupciones cutáneas, entre otros, son los principales síntomas de las alergias tan molestas y tan típicas de esta época primaveral. La principal solución que busca la mayoría de las personas que sufren este mal son tratamientos que alivien estos signos y que, idealmente, tengan escasos efectos secundarios.

Es ahí donde surgen los antihístamínicos, que son medicamentos que tratan los síntomas de este trastorno bloqueando el efecto de la histamina, sustancia que se encuentra en los tejidos corporales y que se activa frente a una reacción alérgica.

Sobre este tema el químico farmacéutico de Farmacias Arca, Nicolás Martínez, aclara dudas y se refiere a los efectos adversos de consumir estos medicamentos, sobre todo, cuando no se está bajo supervisión médica.

¿Qué tipos de antihistamínicos existen y cuáles son sus características?

Todos los antihistamínicos se utilizan para aliviar los síntomas de reacciones alérgicas, es decir, no curan la enfermedad, sino que la aminoran. Existen los de primera generación que son los más antiguos, como la clorfenamina, de segunda generación, que son más efectivos y tienen menos efectos adversos, menos somnolencia y mayor duración y potencia como la loratadina, desloratadina y la cetirizina, y los de tercera generación, como la desloratadina y levocetirizina, que son más costosos, pero cuyos efectos son los más seguros para los pacientes.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias de consumir estos medicamentos sin supervisión médica?

En términos generales son seguros para los adultos y los niños mayores de dos años y, aunque pueden adquirirse sin receta, se deben tomar precauciones especiales al adquirirlos, porque si el paciente tiene enfermedades como glaucoma, epilepsia, hiperactividad de la tiroides, hipertensión, diabetes y/o enfermedades cardiacas su consumo debe ser bajo supervisión médica.  Lo ideal es que su prescripción debe ser realizada siempre por un médico.

¿Cuáles son los efectos secundarios de estos medicamentos?

Mareos, resequedad de la boca, somnolencia, irritabilidad, disminución del apetito, visión borrosa, entre otros.  Se recomienda tener precaución a la hora de utilizarlos, ya que puede ser peligroso si se va a conducir, o también pueden afectar en el rendimiento escolar o laboral.

¿Es cierto que luego de un tiempo prolongado de uso pueden perder su efecto y sea necesario cambiarlos?

Puede suceder que después de un tiempo dejen de funcionar con la eficiencia de antes, pues el cuerpo desarrolla un proceso llamado tolerancia. Dado eso, es posible que el profesional de la salud recomiende rotarlos con antihistamínicos de otra “familia” una vez al año aproximadamente, de manera que el organismo “descanse” y puedan usarse de nuevo.

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