MEDIO AMBIENTE

Cuidemos y Tomemos en serio a Nuestra Naturaleza

Estamos en tiempos delicados. La palabra “santuario de la naturaleza” pareciera delimitar ciertas razones en nuestra cabeza entre respetar y no los lugares naturales en donde nos desenvolvemos. Por éste y otros motivos, todas estas zonas no protegidas por entidades gubernamentales o privadas se enfrentan a una realidad cruda: el abuso consciente o ignorante de personas que concurren a rincones verdes provocando un desequilibrio mediante sus acciones, entre las que se encuentran el problema creciente de la basura, la tala indiscriminada de árboles nativos para plantación de frutales, el ruido, la erosión y la presencia de perros en los cerros.

Es lamentable la escasa información que tenemos de nuestra flora y fauna, tesoros que no sabemos cuidar porque el “progreso”, que se alza prácticamente como una “máscara” para llevar adelante a una nación carente de educación ambiental, agota nuestros rincones verdes. El zorro (controlador de plagas como el conejo y ratones) es uno de los animales más conocidos a nivel mundial y en Chile cuenta con tres especies: el Zorro Chilla (Lycalopex griseus), el Zorro Culpeo (Lycalopex culpaeus) y el Zorro Chilote o de Darwin (Lycalopex fulvipes).

Este último, que está a punto de desaparecer y del cual se estiman unos 600 ejemplares en el sur de nuestro país, está amenazado tal como sus parientes por la caza ilegal, el ataque de perros y enfermedades ligadas a los canes como el distemper, la tiña y parásitos.

Considerando este panorama, para respetar nuestros santuarios verdes se recomienda no llevar perros sin sus vacunas al día y siempre pasearlos con correa. Se han visto persecuciones a zorros y a pequeñas aves que han terminado con la vida de éstas y también con la destrucción de nidos. Contribuyamos en no condicionar esa antigua libertad salvaje que vivía en paz; tomemos a la naturaleza en serio. Es lamentable ver a una generación que carga con un oscuro peso y que no demuestra interés por proteger al medio ambiente. Es urgente que nuestras generaciones más pequeñas aprendan para cuidar, conocer y sentir una cultura nativa que desaparece.

Por Cristian Andrés Lisboart Díaz
Fotógrafo y Cerrógrafo ONG Cerros Abiertos

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